P. Tengo tres hijos y el menor acaba de cumplir 5 años. Su cumpleaños fue muy difícil para mí. ¿Es normal sentir tristeza y duelo por el hecho de que mis hijos estén creciendo?
R. Es normal que las madres sientan tristeza a medida que sus hijos crecen. Los niños se vuelven menos cariñosos, más independientes y, en ocasiones, menos dependientes de sus padres. Este cambio puede desencadenar un duelo por el fin de una etapa, una sensación de pérdida a medida que su hijo cambia o la incertidumbre sobre el futuro. La primera infancia está llena de cambios rápidos y estas emociones son comunes.
Existen varias formas de afrontar la experiencia agridulce de ver crecer a los hijos:
- Documente los momentos. Lleve un diario y cree álbumes de fotos de los momentos importantes. Compartir estos recuerdos con sus hijos a medida que crecen puede ser una forma significativa de conectar con ellos.
- Escriba una carta a su hijo. Capture quién es ahora y qué ama de esta etapa de su vida.
- Escriba una carta para su “yo” del futuro. En un día difícil, cuando se sienta agotada o desbordada, anote sus pensamientos y sentimientos para reflexionar sobre ellos más adelante.
- Disfrute el presente. Enfóquese en la edad actual de sus hijos y en su etapa de desarrollo. Cada fase tiene alegrías únicas que vale la pena saborear.
- Redescúbrase a sí misma. Retome sus pasatiempos, metas profesionales o intereses personales que quizá quedaron en segundo plano durante los primeros años de la crianza.
- Apóyese en personas comprensivas. Mantenga la conexión con amigos y familiares que entiendan los altibajos de la crianza.
- Practique la atención plena y la resiliencia. La atención plena consiste en involucrarse plenamente en el momento. La resiliencia es reconocer su fortaleza y su capacidad de adaptación. Ambas pueden ayudarle a afrontar las transiciones con mayor tranquilidad.
- Busque orientación profesional si es necesario. Si su tristeza persiste o interfiere con su vida diaria, consulte a su médico para descartar causas médicas y recibir el apoyo adecuado.
Crecer es un proceso hermoso y complejo, tanto para los hijos como para los padres. Sentir tristeza junto con alegría forma parte de la experiencia. Al reconocer sus emociones, celebrar sus logros y cuidarse a sí misma, podrá abrazar con serenidad los momentos agridulces de la maternidad.
Betty Richardson, PhD, RN, CS, LPC, LMFT, is an Austin-based psychotherapist.












