P.  Nuestra hija Bonnie, de 9 años, ha sido invitada, junto con otras dos amigas, a la pijamada de su mejor amiga, pero está muy nerviosa por estar lejos de casa por primera vez. Dice que quiere ir, pero se pone a llorar y entra en pánico a medida que se acerca el día. Queremos apoyarla sin presionarla demasiado. ¿Cómo podemos ayudarla a sentirse más segura y cómoda?

R.  La reacción de Bonnie no es inusual. Para muchos niños, la primera vez que se quedan a dormir fuera de casa puede parecer un gran paso hacia la independencia. Aunque estén emocionados, el entorno desconocido, la ausencia de sus padres y los cambios en la rutina nocturna pueden provocarles ansiedad.

Aquí hay ocho estrategias prácticas para ayudar a su hija a adaptarse a esta experiencia:

  1. Normalice sus sentimientos.
    Hágale saber que muchos niños se sienten nerviosos antes de su primera pijamada. Evite restarle importancia a su ansiedad. En cambio, dele importancia diciéndole: “Está bien sentirse nervioso ante algo nuevo”.
  2. Empiece con un ensayo.
    Organice una visita más corta, como una cita para jugar, que se extienda hasta la noche o una “noche de pijamas”, donde se quede hasta la hora de dormir, pero vuelva a casa a dormir. Esto le ayudará a desarrollar la confianza poco a poco.
  3. Elija el entorno adecuado.
    Asegúrese de que la pijamada sea en un hogar donde su hija se sienta segura y conozca bien a la familia. La familiaridad puede reducir el estrés y ayudarla a sentirse más en control.
  4. Converse sobre el plan.
    Repase lo que sucederá en la pijamada, incluyendo las comidas, las rutinas para la hora de dormir y la información de contacto. Saber que esperar reduce la incertidumbre, que es un importante desencadenante de la ansiedad.
  5. Incluya un objeto reconfortante.
    Permítale traer su peluche favorito, una manta o incluso una nota de casa. Estos pequeños detalles pueden marcar una gran diferencia emocional.
  6. Dele un plan de salida.
    Hágale saber que está bien cambiar de opinión. Asegúrele que si se siente incómoda, puede llamarla y que irá a buscarla, sin culpa ni vergüenza.
  7. Mantenga la calma y una actitud positiva.
    Los niños suelen percibir la ansiedad de sus padres. Mantenga un tono optimista y seguro, demuéstrale que confía en su capacidad para pasar la noche fuera.
  8. Elogie sus esfuerzos, no solo sus éxitos.
    Incluso si llega temprano a casa, reconozca su valentía por intentarlo. El progreso puede darse por etapas, y eso está perfectamente bien.

Sobre todo, mantenga la comunicación abierta. La ansiedad se alimenta del silencio, pero se debilita cuando se habla de ella. Con su apoyo, paciencia y estos pasos graduales, ella ganará la confianza necesaria para disfrutar de futuras pijamadas, y ambos dormirán mejor.

Betty Richardson, PhD, RN, CS, LPC, LMFT, is an Austin-based psychotherapist.

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